Teoría de la cerveza y la inevitable destrucción de la humanidad

“Con humanidad y democracia nunca han sido liberados los pueblos”

Adolph Hitler, ‘El judío, el enemigo de los pueblos’

La humanidad está condenada a su destrucción. Y si existe todavía algún iluso que opine lo contrario quizá cambie de opinión tras leer lo que tengo que exponer aquí. O quizá vaya a por una cerveza, quién podría decirlo. Lo cierto es que tarde o temprano desapareceremos como raza, no sé si antes o después de que la azarosa concatenación de sucesos universales nos lance una roca gigantesca en llamas, pero la ensoñación de Pieter Brueghel el Viejo en su magnífica obra ‘El Triunfo de la Muerte’ se hará realidad.

Y de no ser por causas naturalmente cósmicas, estoy completamente seguro de que nuestra aniquilación provendrá de un impulso tan puramente humano como la ira. Somos inexplicablemente egoístas. Y teniendo en cuenta que esta es la premisa básica para generar odio entre nuestros semejantes, se me antoja un defecto evolutivo que la madre naturaleza no podría explicar y por el que debería sonrojarse. Una torpeza indigna de la artífice de la razón. Una estupidez inasumible si su propósito es mantenernos con vida.

Reflexionando sobre todo ello sentado en una terraza de bar mientras una ligera y agradable brisa me cubría de desperdicios arbóreos, se me ocurrió la ‘Teoría de la cerveza’. Demos por supuestas dos hipótesis absolutas. La primera, que todo ser humano busca como fin último la felicidad, siendo compatible con el hecho de buscar la felicidad para cualquier otra persona, pues hasta eso nos reportaría felicidad a nosotros. La segunda, que la propia búsqueda de la felicidad lleva implícito el deseo de aumentar nuestra satisfacción, y por ende una raíz egoísta.

Siendo así, imaginemos a dos sujetos de similar tamaño y destrezas tomando un par de refrescantes cervezas durante una calurosa tarde de verano en Sevilla (España), que para quien no lo sepa es la prueba de que el diablo no existe porque de lo contrario veranearía en esta ciudad. Tanto ‘Sujeto A’ como ‘Sujeto B’ tienen sus cervezas llenas, pero el primero se bebe la suya de un solo trago. Es entonces cuando en el ‘Sujeto A’, que todavía tiene sed pero no quiere gastar más dinero, comienza a nacer un sentimiento mezcla de envidia y deseo por la birra ajena. Ahora imaginemos que tras generar dentro de sí un sentimiento de superioridad, necesidad ineludible o convencimiento inquebrantable, el ‘Sujeto A’ agarra la cerveza de su compañero y la absorbe sin miramientos.

Autor: Geironimo, Deviantart.
Autor: Geironimo, Deviantart.

Se crea, pues, un conflicto de intereses, germen de toda confrontación. Una situación extrapolable al análisis de la historia de la humanidad. Este conflicto no tiene solución pacífica alguna. Cualesquiera medidas emprendidas por el ‘Sujeto B’ para recuperar su cerveza conllevarán una cesión intolerable ante tal agravio. Comprarse una cerveza nueva creará dispendio económico; renunciar a su cerveza en favor del ‘Sujeto A’ perpetuará su sed, algo inaceptable. Pero teniendo en cuenta que la reacción visceral humana ante cualquier ofensa es la defensa, probablemente se alce en armas allí mismo. Violencia y guerra.

Pero en el mundo de hoy, esto no es políticamente correcto. Aunque la corrección política que nos desborda hoy día tampoco permite evitar el conflicto, solo postergarlo, como aquí demostraré y ha demostrado ya el ser humano durante toda su existencia. Si el ‘Sujeto B’ consigue frenar su pulsión agresiva e intenta razonar con el usurpador encontrará un camino dialéctico que no conducirá sino a, de nuevo, la guerra. Así, establezco tres etapas en un diálogo estéril.

ETAPA 1 – Petición amistosa

Sujeto B: ¿Me devuelves mi cerveza, por favor?

Sujeto A: No.

Tras este infructuoso intento de dialogar con el usurpador, podemos lanzar la mesa por los aires y entrar en guerra. Pero no hemos agotado todas nuestras posibilidades de diálogo.

ETAPA 2 – Solicitud de motivaciones

Sujeto B: ¿Por qué te apropias de mi cerveza?

Sujeto A: Porque [introduce motivo que no aceptarás].

Es entonces cuando esta lógica y predecible respuesta, pero no por ello menos irracional, enciende nuestros hornos internos ante lo que estimamos una total desfachatez. Ergo, guerra. Ya sea guerra emprendida en solitario o con el auspicio de algún aliado.

ETAPA 3 – Reflexión

Aquí debemos preguntarnos si lo que identificamos como un agravio no es sino una medida que nos conviene y que nunca hubiéramos sido capaz de emprender por nosotros mismos. Aplicable a cualquier desavenencia política de nuestro mundo, lo cierto es que poco nos importa. Porque no estamos dispuestos a aceptar que nuestra satisfacción, y por ende felicidad egoísta, se vea afectada a corto plazo aunque esta medida nos beneficiase en el global a largo plazo. Qué demonios, cuando alguien intenta guiarnos y tiende a no satisfacernos aunque sea en lo más banal lo cubrimos de insultos. Aceptémoslo.

Es así que la inevitable conclusión es la guerra, dada la ya explicada naturaleza egoísta del hombre, donde a hierro se mata y a hierro se muere. Una aniquilación parcial en la mayoría de los casos que se salda con la supervivencia de uno o los dos sujetos, siendo ello en sí mismo el embrión de otro futuro conflicto. O puede que algún día el arrebato destructor humano, por cualquiera de las partes, acabe con las dos. Sea como fuere, la guerra es inevitable. La tecnología para la aniquilación de este planeta y por ende la vida que lo habita ya ha sido inventada por el hombre. Bebed mientras podáis, porque la pregunta no es si ocurrirá, sino cuándo y a quién se le irá la mano en respuesta al hurto de su querida cerveza.

heineken_beer_poster_world_war_ii

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s