Mentiras en el espejo

¿Por qué no se mira a sí mismo y describe lo que ve? ¿O quizá le da miedo? Con estas palabras se dirigió una timorata Clarice Starling al monstruo caníbal de la obra de Thomas Harris. La amenazadora respuesta proferida por el psicópata contrasta con su templanza, caballerosidad y cultura exquisitas. Quizá había comprendido, embutido en su locura, que la existencia no había sido creada para contemplarse a uno mismo. Que los espejos no son sino la materialización de un deseo narcisista. O puede que tuviera miedo.¿Quién querría mirarse al espejo y ver su reflejo degustando el hígado de otro ser humano regado por un Chianti mientras la sangre resbala por sus fauces y se estampa contra una cubertería de plata?

Vivir se hace más sencillo cuando no existen espejos, pues estos esclavizan cuerpos y conciencias. El reflejo de los hombres siempre ha atormentado a los hombres. Ya sea por insatisfacción, envidia o ilusiones imposibles, los espejos han mentido y manipulado a quienes han osado batirse en duelo con su propio reflejo. El Dr. Lecter lo comprendió pronto, probablemente antes de empezar a matar. Comprendió que en el espejo no residen el ahora, el ayer o el mañana. ¿Por qué crearía el hombre un objeto tan traicionero? ¿No era suficiente con el reflejo natural de quienes se inclinan sobre aguas en calma cuando están sedientos? ¿Acaso el hombre necesitaba beber de sí mismo cada mañana? Un gran atajo para morir deshidratado.

¿Qué veis vosotros cuando os miráis en el espejo? Sea lo que sea no lo compartáis con nadie, como tantos otros secretos que solo acaban teniendo sitio dentro de uno mismo. Probablemente lo más sabio sea borrarlo de vuestra propia memoria. Así encontréis dicha, desesperación, éxito o fracaso, sueños posibles o imposibles. Con toda probabilidad no existirán jamás o dejarán de existir pronto. En cualquier caso, como así decía el genio del pesimismo realista, Woody Allenestás condenado a muerte desde el nacimiento. ¿Y todo para qué? ¿Tiene sentido reparar tanto en uno mismo cuando queda tanto por descubrir sobre todo lo demás? ¿Y al revés? ¿Tiene sentido intentar conocer todo lo demás cuando ni nos conocemos a nosotros mismos? No creo que conocerse a fondo a uno mismo sea un valor añadido para nadie porque no creo que la vida en sociedad sea propicia para el auto-conocimiento. Thoreau se conoció más a sí mismo en sus años en el bosque que en el resto de su vida anterior o posterior. Pero hubo de pagar un precio. Jamás hallé compañera más sociable que la soledad.

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